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Arte y CulturaLiteratura

¿Contigo hasta la muerte? Origen del Amor Cortés

¿Se han preguntando por qué difícilmente encontramos en las películas o novelas la historia de un amor cumplido? A pesar de que las películas contemporáneas siempre –o casi siempre–terminan en final feliz, lo que a la mayoría de nosotros nos interesa es el camino trágico que recorre la pareja para llegar al desenlace. ¿Pero esto a qué se debe? Es sencillo, en un amor sin contratiempos y obstáculos aparentemente no hay nada por lo cual luchar, y eso disminuye la intensidad y la pasión amorosa.

Aunque no es preciso generalizar, es un hecho que estamos en una sociedad que gusta de los amores inalcanzables, ideales, o al menos difíciles. La catástrofe, la nostalgia, los recuerdos alimentan el espíritu heroico que todos llevamos dentro. Sin embargo, ¿de dónde viene este sentimiento de sacrificio, compromiso, incluso lealtad, cuando deseamos estar con el ser amado? Mucho se dirige hacia las Ordenes de Caballería de la Edad Media.

Durante el S. XII nace en la literatura el concepto de Amor Cortés. Como el nombre lo dice, este tipo de amor provenía de la corte, de las intrigas palaciegas (o referentes al palacio) que muchas veces se daban entre damas de alta sociedad y caballeros al estilo Lánzelote. La clase de amor que aquí se revela habla de una educación sentimental, un refinamiento de las expresiones, donde existe el ritual del cortejo, el amor sincero, noble, y sobre todo, secreto.

Los poetas provenzales fueron expertos en poesía y mitos sobre el Amor Cortés. Estas obras
absorbieron la figura del caballero por los valores de lealtad y servidumbre que posee, y  sobre todo fue utilizado para manifestar la inconformidad  social y moral que se vivía con respecto al matrimonio. En aquella época casarse tenía como fin único asegurar el posicionamiento económico y social entre las familias de clase alta, por lo tanto los sentimientos quedaban excluidos.

En estas circunstancias la literatura se encargó de juntar al caballero de armadura y a la dama de sociedad –ya casada- en un romance intenso  y prohibido, lleno de galanterías, retórica, y símbolos. ¿Tienen estas historias parecido con las actuales? Quizá estamos acostumbrados a que los roles sean a la inversa: hombre rico- mujer pobre/clase media. Sin embargo, en aquellas obras la mujer tenía un rol por encima del caballero.

El hombre en las historias de Amor Cortés es un fiel servidor de su amada, que inmerso en una profunda pasión busca su aceptación y reconocimiento. No obstante, este amor nunca o casi nunca se cumple, y termina en muerte o desgracia. De ahí que se nos haga la pregunta, ¿por qué anhelamos tanto el dolor? Porque nunca el amor inflama tanto como en la separación y en la imposibilidad de un romance.

Son varias la teorías que se ha puesto sobre la mesa con respecto a este tipo de sentimiento. En principio, se evidencia que el amante no busca –o casi nunca busca– la consumación sexual; siempre está el obstáculo social o personal que impide la relación; e incluso se considera a la amada como el medio para llegar al éxtasis divino, la unión con el universo. Aún así la literatura, y obras artísticas, están plagadas de este amor insostenible, que exacerba todas las emociones y que no se puede ver consumado en vida.

Incluso se ha cuestionado si el Amor Cortés apoya el concepto de la infidelidad. Si lo ubicamos en la época en que surgió, este amor es es una «reacción contra la anarquía brutal de las costumbres feudales, por lo tanto propone una fidelidad fundada sólo sobre el amor» (Denis de Rougemont). Pero como en todo amor imposible, el sufrimiento es lo más odiado y lo más deseado; hay una necesidad de pasión y de tormento.

Actualmente consideramos este tipo de amor como enfermo o tóxico, ya que vivimos en medio de una sociedad que valora las posibilidades y que buscar suprimir la energía negativa que conllevan los sentimientos de este estilo. Sin embargo, en otras épocas el dolor, así como la sexualidad y el erotismo, fue un medio de conocimiento y el amor una forma de huir de lo real y de las normas.

 

Fuente: De Rougemont, Denis. Amor y Occidente. México: Cien Del Mundo, 2001.